Una Tormenta de Arena

 

¡La vida es sorprendente! -observó en la niñez abriendo sus grandes ojos iluminados de cielo.

¡La Vida es un asco! -pensó después, al ver coartada su inquietud adolescente por reglas y cortapisas.

¡La Vida es bella! -expresó con una sonrisa su Juventud enamorada.

La Vida es complicada! –manifestó más tarde, sumisa, bajo el peso de la reponsabilidad.

¡La vida es un milagro! –dijo tomando en sus brazos al hijo que recien nacía.

¿Qué es la Vida? –preguntó a una persona sabia, un día.

¿Qué es tu Vida y qué eres tú ? –le respondió el sabio formulando a su vez otra pregunta.

¿Por qué me respondes con una pregunta?

-Porque, cuando después de mucha observación y estudio de ti mismo descubras la respuesta, obtendrás al mismo tiempo

la que buscas con tu pregunta.

-Pero ¿Cómo puedo lograrlo si ni siquiera se por donde empezar la extraña tarea que me propones?

-Hasta este momento has  participando en las comedias, dramas y tragedias que te presenta  el mundo, identificado con el

papel que representas pero sin ver los hilos que mueven el escenario ni comprender el guión que dicta tu actuación ni las

causas que lo determinan.

El comienzo de la tarea te llevará a descubrir todo eso y consiste en volverte espectador de la obra que interpretas y

consideras tu vida.

-¿Por qué no me lo dices tú?

-Porque el saber que puede aportarte respuestas válidas es aquel que adquieras y experimentes por sí mismo. El saber que

almacenas en la memoria, aunque sea cierto y valiosos para la persona que lo ha adquirido, se transforma en teoría muerta

en ti, que no lo has experimentado, y te convierte en una especie de cántara orgullosa que almacena entremezcladas en su

interior substancias diversas, unas pueden ser valiosas, otras inútiles y algunas caústicas o dañinas.

Tambien puede suceder que algunas de ellas, en sí mismas inocuas, al mezclarse se tornan explosivas o venenosas.

Entiendo, pero, ¿Cómo puedo estar seguro de que aquello que experimento no es un autoengaño fruto de mi deseo por

experimentar?

Eso no lo sabrás con certeza hasta que no te desprendas de raiz de los consejeros indeseables que controlan tu mente y tus

sentidos.

¿Qué son esos consejeros?

-Las creaciones del yo mismo que habitan en tu mente, te asaltan cuando menos te lo esperas y aprisionan lo que hay de

Luz en tí.

¿Cómo se manifiestan dentro de mi?

-Como una tormenta de arena que te ciega y te impide respirar.

¿Que puedo hacer cuando los siento agitarse en mi interior?

Observalo con atención: cómo es, de donde viene... Sube a la montaña de tu espíritu y entra en la gruta del corazón para

invocar la ayuda que precisas.

¿Que debo buscar ahí?

-La fuerza sagrada de la Vida que como Madre protectora mora dentro de ti.

 

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Santiago Erendi