Más Allá del Camino / La Gran Búsqueda


  

Mirando al mar

La luz del día previo a San Juan se había apagado demasiado pronto. Su compañera aún no había llegado. “Tú espérame que llegaré antes de la puesta de sol para verla contigo”, había dicho. Pero no fue así. En su interior se libraba una dura pugna entre el enfado y la disculpa. Entre el temor y la desconfianza. El contestador repetía que se hallaba desconectado o fuera de cobertura. Los mensajes de voz grabados uno tras otro parecían perderse entre la maraña de cables y discos duros de algún servidor soterrado e insensible a su aflicción. ¿Habría cambiado de opinión? ¿Le habría sucedido algo? ¿Qué hacer? Entre bloqueado y confuso por la incertidumbre decidió permanecer esperando sentado frente al mar. Solitario y alejado de las multitudes que a lo lejos jugaban con el fuego saltando hogueras. Después de todo: "El mar se hizo tal vez para la espera", pensó, mientras rumiaba su desazón. Unos pasos le hicieron volver la cabeza. Sería aquello una ilusión. ¡No! ¡Era real! ¡Había llegado! De un plumazo desaparecieron de su mente todos los fantasmas. Enfado, temor, desconfianza,… Habían desaparecido ante la luz de su renovado ánimo corriendo a esconderse de nuevo en las cavernas mentales donde suelen asechar aguardando la oportunidad de torturar al incauto que les da alimento. Sí, se habían esfumado, como la bruma marina bajo los rayos de un sol brillante.